El comercio internacional de servicios tiene una importancia clave para la economía española y cada vez en mayor medida, se implementa por medios electrónicos. Las políticas comerciales de servicios son un factor determinante de la inversión extranjera directa, la participación en las cadenas de valor mundiales, la productividad y las exportaciones de productos manufacturados.
Aunque tradicionalmente se ha centrado el foco en el comercio de manufacturas y de productos agrícolas, actualmente, desde las comunicaciones hasta el transporte, las finanzas, la educación, el turismo y los servicios relacionados con el medio ambiente, el sector de los servicios se ha convertido en la columna vertebral de la economía mundial y el componente más dinámico del comercio internacional.
En cuanto a su regulación, el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) estableció el primer marco de derecho internacional y compromisos multilaterales, con el fin de establecer un marco seguro para este sector del comercio internacional.
Comercio Digital
El comercio digital no es sólo la venta de productos y la prestación de servicios en línea (comercio electrónico). Hoy abarca también los flujos de datos transfronterizos que, a su vez, facilitan las cadenas de valor mundiales. Se trata de servicios que permiten una fabricación inteligente, y de un universo cada vez mayor de plataformas y aplicaciones.
El comercio electrónico y otras tecnologías digitales están revolucionando el comercio internacional, transformando la manera en que se producen y distribuyen las mercancías, los servicios y la propiedad intelectual a través de las fronteras.
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